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Autor Marina Pasquali

Las ventas de vehículos de batería (BEV) y de vehículos híbridos enchufables (PHEV) no paran de crecer año a año en América Latina. Según las estimaciones del Statista Mobility Market Outlook, México es el mercado más grande en este segmento en toda la región, con un total de más de 4.500 unidades nuevas vendidas en 2021, un volumen apenas menor que lo estimado en conjunto para Colombia, Chile y Costa Rica el año pasado.

Para 2022, se espera que la venta de autos eléctricos en México roce las 6.000 unidades, con más de un 30% de aumento respecto al ejercicio anterior. Hacia 2026, esta cifra podría alcanzar un volumen de ventas de 18.900 nuevos vehículos eléctricos, casi el triple de lo proyectado para Colombia ese mismo año.

Aun así, el segmento de los automóviles eléctricos o híbridos continúa siendo minoritario en la región. Por ejemplo, en los mercados mexicano y chileno, estos vehículos representan menos del 10% del total de las compras de automóviles particulares, según estima Statista para 2022.

Algunas de las razones de la baja adopción de esta nueva tecnología en la región tienen que ver con el alto precio de los modelos, en su mayoría importados desde economías de altos ingresos, y el incipiente nivel de desarrollo de la infraestructura de carga. En México, alrededor de 3.000 estaciones de carga eléctrica se encontrarían disponibles en 2022, de acuerdo con las previsiones de Statista. En cambio, en Argentina, este número ronda las 200 estaciones. Paradójicamente, la región contribuye con gran parte de los metales necesarios para la producción de estos automóviles en el mundo, tales como el litio y el cobre.

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