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Gabriel Absi, Gerente del Área Espacial de INVAP, resume la incursión de la empresa en el desarrollo de satélites de observación y su evolución hasta nuestros días.

INVAP es una empresa argentina, con sede central en la provincia de Río Negro, cuya participación resulta clave para las iniciativas espaciales que se realizan en el país. Entre sus proyectos destacados de los últimos años, se encuentra la misión SAC-D, tomada en conjunto con la NASA y la CONAE para examinar los océanos en busca de información sobre salinidad y humedad de los suelos.

Uno de sus últimos proyectos es el reciente acuerdo entre la CONAE y la Organización Meteorológica Mundial para desarrollar una misión que permita estudiar los fenómenos meteorológicos de Latinoamérica.

Además, INVAP trabaja en el desarrollo de satélites LEO (low earth orbit), cuya particularidad es que orbitan a una franja entre 160 km y 1000 km de altura sobre la superficie del planeta y se utilizan para llevar conectividad de internet a regiones remotas. Sobre este y otros temas se desarrolla el reportaje a Gabriel Absi, el gerente de su Área Espacial.

-¿El desarrollo de satélites en INVAP comenzó por iniciativa

de la empresa o de la CONAE?

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-A partir del acuerdo con EE. UU. por la desactivación del misil Cóndor, se decide relanzar la actividad espacial argentina con la creación formal de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) fuera del ámbito militar.

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En esa línea, la CONAE buscó empresas nacionales que pudieran asumir el desarrollo de satélites, y así encontró en INVAP a su brazo ejecutor como contratista principal.

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Como parte de lo acordado con Estados Unidos, se concreta un acuerdo de cooperación entre la NASA y la CONAE, iniciando el desarrollo del primer satélite de la agencia espacial argentina, denominado SAC-B. Con ello, pusieron a disposición de los norteamericanos consultores especialistas para los diversos subsistemas de dicho satélite, lo que favoreció el desarrollo de capacidades locales.

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«El SAOCOM 2 busca dar continuidad al Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, entre otras cosas», dice Absi

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-¿Cuál ha sido la curva de aprendizaje de INVAP en materia de satélites LEO?

-El crecimiento de las capacidades de INVAP en materia satelital ha sido exponencial, tanto en lo que hace a los recursos humanos como a la infraestructura, los conocimientos. Cuando empezamos en la década del 90 a trabajar en el SAC-B, no teníamos sala limpia; tuvimos que adaptar una infraestructura que no había sido diseñada para tal fin.

En aquel momento, facturábamos apenas 15 millones de dólares al año, hoy estamos en más de 10 veces esa cifra. El crecimiento fue gradual, progresivamente enfrentamos mayores retos tecnológicos. El SAC-D les dio al país y a nuestra empresa mayor visibilidad internacional, por el impacto científico que tuvo esta misión y la complejidad que implicó respecto a las misiones anteriores.

La NASA nos confió el instrumento Aquarius de más de 180 millones de dólares y asumió el costo del lanzamiento de más de 60 millones de dólares. Este hecho fue una clara demostración de que Argentina había alcanzado un nivel tal que la agencia espacial más importante del mundo confió en las capacidades que tenía nuestro país para llevar adelante esta misión tan relevante.

El primer paso que dimos fue diseñar y construir una sala limpia de casi 500 m2 de clase mundial, pero aún carecíamos de la maquinaria e infraestructura para hacer las pruebas ambientales, por lo que recurrimos al INPE de Brasil.

En esta época, nos asociamos con ARSAT para crear una empresa conjunta, CEATSA, que cuenta hoy con capacidades que la convierten en el centro de ensayos más importante de Latinoamérica, incluso para probar los satélites de hasta 6 toneladas aproximadamente. Durante la primera etapa de las misiones SAC, tuvimos que calificar recursos humanos propios para certificar normas internacionales en los procesos de manufactura, principalmente con la NASA (SAC), ESA (ARSAT).

-¿Qué spin off se ha generado a partir del desarrollo de este tipo de satélites?

-Como ejemplos concretos de spin off, podemos citar las casi 20 empresas pyme de base tecnológica que hoy se han consolidado como proveedoras locales de bienes y servicios para la industria aeroespacial, algunas de las cuales incluso exportan, así como otras 70 compañías argentinas que, si bien no están totalmente enfocadas al sector espacial, sí han logrado desarrollar servicios de ingeniería y software específicos.

El que se estima será el primer unicornio latinoamericano en materia espacial, la empresa argentina Satellogic, fue incubado durante dos años en INVAP y hoy da más de 150 empleos en la Argentina. Otro ejemplo es la empresa Skyloom, fundada por dos ex-INVAP, que tiene casi 100 personas, con 70 empleados en Argentina y 30 en Estados Unidos.

INVAP en el mundo

-A nivel internacional, ¿cuál es el grado de desarrollo de nuestro país, y específicamente de INVAP, como empresa capaz de producir satélites LEO y GEO?

-Hoy estamos entre los diez países más avanzados en tecnología espacial. Estamos trabajando en el desarrollo de la siguiente generación de LEO con los SARE que necesita la CONAE y de los ARSAT SG-1.

-¿Qué nos puede comentar respecto a la colaboración de la CONAE con otras agencias espaciales del mundo que confiaron en INVAP para integrar diversas cargas útiles en los satélites que diseñaron y construyeron en Bariloche?

-La CONAE tiene una relación muy fluida con las principales agencias espaciales de los países más importantes del mundo. En ese marco, INVAP ha trabajado con otras empresas y profesionales de países como EE. UU., Francia, Canadá, Dinamarca, etc.

-¿Se han exportado satélites o componentes de estos?

-Al presente, no hemos exportado satélites completos, pero sí hemos exportado componentes, sensores, actuadores, el segmento terreno y capacitación de personal para Brasil.

Más recientemente, en cooperación con el Departamento de Energía Solar de la CNEA, logramos exportar sensores solares gruesos a un país europeo. Nos han convocado diversos países a través de solicitudes de información (RFI), que, si bien no se transformaron en licitaciones o contratos concretos, sí nos permitieron ganar experiencia en la materia.

-¿Qué nivel de integración nacional se ha logrado en lo que hace a procesos, materiales, componentes y subsistemas?

Todos los procesos se desarrollan íntegramente en Argentina; ciertos componentes y materiales se importan. A nivel subsistemas, estamos por incorporar satélite tras satélite la mayor participación local en su construcción. Todo lo que fuera estratégico o representara un potencial riesgo comercial lo estamos haciendo, o bien estamos trabajando en su desarrollo nacional, ya sea a través de INVAP o de otras empresas e instituciones del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

-¿Qué porcentaje de un satélite LEO corresponde a mano de obra y cuál a materiales?

-Aproximadamente el 75 % de un LEO es mano de obra y el resto, materiales.

-Están desarrollando el SABIA-Mar y la segunda generación de los SAOCOM. ¿Qué nos puede decir respecto de las prestaciones funcionales y las principales características técnicas de ambos tipos de satélites?

-El SABIA-Mar es una misión que nace a partir de un acuerdo entre la CONAE y la Agencia Espacial de Brasil (AEB), donde Argentina se encargaba de las cargas útiles, mientras que los brasileños harían la plataforma.

Con el paso del tiempo, el SABIA-Mar se fue reorientando a un satélite estrictamente nacional. SAOCOM 2 busca dar continuidad a Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, a la comercialización a privados internacionales a través de la empresa estatal VENG (Vehículo Espacial de Nueva Generación), dependiente de la CONAE.

-Dado que la tendencia mundial es desarrollar nano y microsatélites, ¿qué está haciendo INVAP en ese sentido? ¿Participa del programa SARE de la CONAE?

-En esa tendencia, la CONAE enfocó los esfuerzos para llevar adelante el desarrollo de un nuevo concepto en tecnología espacial que denominó Arquitectura Segmentada, SARE. Estamos conversando con la CONAE en la definición de los requerimientos de la misión en el marco de este programa para determinar qué funcionalidades tendrán los distintos tipos de satélites, si serán pasivos (con cargas útiles cámaras) o activos (radares SAR de distintas bandas)

-¿Qué tipo de cargas útiles puede diseñar y construir INVAP para satélites LEO?

-Más o menos el 40 % de lo que se contrata a INVAP se canaliza entre las 70 empresas espaciales que hoy tiene Argentina. Por ejemplo, Emtech hace diseños electrónicos, lógicas programables, etc.; Ascentio se encarga del segmento terreno; Mecánica 14 hace todo lo que tiene que ver con las partes mecanizadas de los satélites.

-Tratándose de tecnologías estratégicas, ¿qué impacto tienen para la soberanía e independencia de un país?

-Dominar tecnologías tan avanzadas permite reducir la dependencia de otras naciones para la protección de los intereses vitales de un país. No solo se trata de reducir costos sino también de la brecha tecnológica con las principales potencias mundiales.

-¿Han establecido algún tipo de acuerdo con otras empresas o agencias espaciales para desarrollar y vender satélites LEO?

Al momento, no tenemos ningún tipo de acuerdo con otra empresa para desarrollar LEO, pero sí hemos hecho algunas presentaciones conjuntas con nuestros pares de Turquía a través de la GSATCOM para las RFI.

-¿Alguna reflexión o aspecto que desee transmitir a nuestros lectores?

-Argentina hoy es líder regional en el área espacial, tenemos todos los conocimientos, maquinaria e infraestructura para desarrollar los satélites más avanzados del mundo. Un ejemplo concreto de esto es el reciente acuerdo entre la CONAE y la Organización Meteorológica Mundial, por el cual nuestro país seguramente va a ser un actor importante en el desarrollo de una misión espacial destinada a generar información de origen espacial para el estudio de los fenómenos meteorológicos en Latinoamérica, algo que hoy se ve muy limitado porque no tenemos satélites propios destinados a tal fin. En ese sentido, la idea es que, a partir del trabajo mancomunado de varios países latinoamericanos, se pueda contar con un satélite meteorológico que cubra nuestra región.

Omar Muzzio

By editor

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