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Autor Stéphanie Chevalier Naranjo, 

Los últimos meses estuvieron marcados por un brote de violencia y enfrentamientos en unidades penitenciarias a través de América Latina.

El 28 de junio, al menos 51 personas murieron y más de 30 resultaron heridas tras un incendio durante un motín en una cárcel en Tulúa, Colombia. Asimismo, a principios de mayo, una revuelta dejó 44 muertos y más de una docena de heridos en una prisión en Santo Domingo, Ecuador. Según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), entre diciembre de 2020 y mayo de 2022, al menos 390 personas perdieron la vida en cárceles ecuatorianas.

Estos acontecimientos se suman a la larga lista de hechos violentos relacionados con la grave crisis de infraestructura y hacinamiento en los sistemas penitenciarios en gran parte de la región. Pese a la liberación de algunos presos durante la pandemia de COVID-19, según datos del World Prison Brief, las cárceles colombianas operaban en 2021 al 120% de su capacidad, superando ligeramente a Ecuador, con cerca del 111%.

Aun así, el país latinoamericano que hospeda más reclusos respecto a su capacidad es Haití, donde el sistema carcelario alberga más de cuatro veces el máximo establecido. El segundo lugar lo ocupa Guatemala, con una tasa de ocupación del 357%, seguida de Bolivia, que roza el 264%.

Omar Muzzio

By editor

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