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Japón es un país hambriento de energía y dependiente de los combustibles fósiles, lo que constituye una mala situación, pero esto podría cambiar pronto. El país ha probado con éxito un sistema basado en las profundidades del océano que podría proporcionar una forma fiable y constante de energía renovable, según un informe de Bloomberg publicado el martes.

El invento procede del fabricante japonés de maquinaria pesada IHI Corp. La empresa lleva más de diez años desarrollando una turbina submarina que aprovecha la energía de las corrientes oceánicas profundas.

La gigantesca turbina marina, llamada Kairyu, tiene el aspecto de un avión de 330 toneladas. Cuenta con dos hélices de turbina que giran en sentido contrario, conectadas por un enorme fuselaje, y funciona flotando mientras se ancla al fondo marino a una profundidad de 30-50 metros.

IHI Corp. tiene ambiciosos planes para situar las turbinas en una de las corrientes más fuertes del mundo (la corriente de Kuroshio) y transmitir la energía a través de cables situados en el fondo marino. La New Energy and Industrial Technology Development Organization (NEDO) de Japón especula que esta corriente podría generar hasta 200 gigavatios de energía fiable.

Esto equivale al 60% de la capacidad de generación actual de Japón.

Las corrientes oceánicas tienen una ventaja en cuanto a su accesibilidad en Japón”, dijo a Bloomberg Ken Takagi, profesor de política tecnológica oceánica en la Escuela de Posgrado de Ciencias Fronterizas de la Universidad de Tokio. “La energía eólica es más adecuada geográficamente para Europa, que está expuesta a los vientos predominantes del oeste y se encuentra en latitudes más altas”.

Japón busca alternativas

Japón ha estado estudiando las energías renovables como una opción viable para abastecer de energía a sus ciudadanos, especialmente tras el desastre nuclear de Fukushima. La mayor parte de sus inversiones hasta ahora han sido en energía eólica y solar.

El país es ya el tercer generador mundial de energía solar y ha realizado ambiciosas inversiones en energía eólica marina. Pero ninguna de estas fuentes de energía podría proporcionar la estabilidad y fiabilidad que generan los sistemas de energía basados en las corrientes oceánicas.

A modo de comparación, las corrientes oceánicas tienen un factor de capacidad de entre el 50% y el 70%, mientras que la eólica terrestre tiene un 29% y la solar un 15%.

Pero no todo es brillante para IHI Corp. La empresa tiene que superar muchos obstáculos antes de que su turbina marina pueda ser viable, ya que es mucho más complicado instalar un sistema bajo el agua que experimentar con instalaciones en tierra.

Esto se debe a que los sistemas submarinos tienen que ser lo suficientemente resistentes para soportar las condiciones agresivas y hostiles de las corrientes oceánicas profundas.

“A diferencia de Europa, que tiene una larga historia de exploración petrolífera en el Mar del Norte, Japón ha tenido poca experiencia en la construcción en alta mar”, añade Takagi.

“Japón no ha sido bendecido con muchas fuentes de energía alternativas”, dijo. “La gente puede decir que esto es sólo un sueño, pero tenemos que intentarlo todo para lograr el carbono cero”.

Una cosa es segura. Si Japón consigue construir este nuevo generador de energía, habrá dado un paso de gigante hacia la producción de energía limpia, ecológica y segura.

Omar Muzzio

By editor

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