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PRIMER DEUDA EXTERNA

Martín Rodríguez

Militar: General

Ex gobernador de Buenos Aires, 1820–1824

Martín Rodríguez fue un político y militar argentino. Tuvo actuación destacada en la lucha contra las Invasiones Inglesas, en el proceso político de la Revolución de Mayo y en la Guerra de Independencia de la Argentina. Ocupó durante cuatro años el cargo de gobernador de Buenos Aires.

La Junta de Representantes de la provincia de Buenos Aires nombró gobernador a Martín Rodríguez, el 26 de septiembre de 1820; contaba con el apoyo de los estancieros y de los sectores sociales medio-alto y alto de la ciudad.

El 1 de julio de 1824, siendo gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez y Ministro de Hacienda Bernardino Rivadavia, se firma en Londres el empréstito con la casa Baring Brothers & Co., por la suma de 1.000.000 de libras esterlinas (divididos en 2000 títulos de 500 libras cada uno), equivalente a 5.000.000 millones de pesos fuertes (3 ).

OPERACIÓN:

La operación se pactó al 70%, es decir que solo se recibirían 700.000 libras (los financistas se reservaron para ellos las 300.000 libras esterlinas restantes como utilidad). Pero ocurre que los banqueros descontaron 130.000 en concepto de dos anualidades adelantadas, siendo la suma efectiva a remesar a Buenos Aires de 570.000. Los que intervinieron en la operación fueron Félix Castro, Braulio Costa y John Parish Robertson, que negociaron con Baring. Hay algunas discusiones sobre como se efectuó la remesa de los fondos, y si el pacto suponía la entrega en oro metálico. Lo cierto es que solo llegaron al Río de la Plata 96.613 libras en oro, y el resto en letras de cambio contra comerciantes ingleses y otros vernáculos que supuestamente debían pagarlas. Los intermediarios de la operación, negociaron los títulos en Londres al 85%, es decir que se quedaron con una ganancia de 120.000 libras.

GARANTIA:

La garantía del empréstito fueron las tierras de la provincia de Buenos Aires, y cuando Rivadavia fue Presidente en 1826, elevó esa garantía a la totalidad de la tierra. Con el transcurso de los años no pudieron pagarse los intereses, y debió recurrirse a la venta de dos barcos para afrontar el pago de las obligaciones.

FRAUDES:

Recién en 1857, el Dr. Norberto de la Riestra, firmó en Londres el 28 de octubre de 1857 un acuerdo, contrayendo nuevas obligaciones, y renegociando la deuda en su totalidad. A esa fecha los intereses vencidos importaban la suma de 1.641.000 libras, y la deuda en su totalidad era de 2.457.155 libras. Todos los gobiernos posteriores continuaron pagando, y refinanciando la deuda, hasta que se canceló definitivamente en 1903. A ningún funcionario se le ocurrió nunca establecer si el dinero efectivamente había llegado y como. La cuestión se aclaró recién en 1881, cuando el Dr. Pedro Agote, Presidente del Crédito Público Nacional, presentó un documentado informe sobre las finanzas públicas, a pedido del Ministro de los Estados Unidos llegando a la conclusión de que no existía la menor constancia en los archivos del Estado que las letras fueran pagadas alguna vez.

MAS DEUDAS:

Desde ese primer empréstito hasta la terminación de la Presidencia de Roca se contrajeron 13 empréstitos externos:

Las necesidades de financiamiento que muchas veces se pretextaban no eran tales, en realidad lo que se pretendía era hacer negocios que dejaran suculentas ganancias, y nuestros gobiernos se involucraban en tales maniobras, con perfecto conocimiento de lo que hacían, además que los participantes de la operación, o eran socios, o resultaban espléndidamente retribuidos por su colaboración. Y así como la mayor parte de los documentos que tienen que ver con el empréstito Baring desaparecieron de los archivos, la documentación de las siguientes operaciones financieras no tuvo mejor suerte.

Miguel Juárez Celman

Abogado

Ex presidente de la Nación Argentina, 12 de octubre de 1886 – 6 de agosto de 1890

Para las elecciones de 1886, Roca logró imponer la candidatura de su concuñado Miguel Juárez Celman, ex gobernador de Córdoba, quien, elecciones fraudulentas mediante asume la presidencia de la Nación.

Aristocracia se denomina al sistema en que el poder político es ejercido por una clase privilegiada, compuesta por los nobles y las clases sociales más altas y pudientes

Al llegar Juarez Celman al gobierno, la deuda siguió creciendo y las aventuras especulativas determinaron que la economía argentina llegara a un estado de crisis, que produjo Historia y evolución de la deuda externa Argentina.

Carlos Enrique José Pellegrini

Abogado

Ex presidente de la Nación Argentina, 7 de agosto de 1890 – 12 de octubre de 1892

Pellegrini envió a Londres al Dr. Victorino de la Plaza, quien suscribió un nuevo convenio el 5 de mayo de 1891 con la firma J.S. Morgan por 75.000.000 de pesos moneda nacional, que en realidad constituyó una moratoria financiera con plazos distintos para el pago de la deuda. La nueva deuda se cambiaba por deuda impaga de anteriores empréstitos, afianzándose la garantía con todas las rentas argentinas y los derechos de la Aduana sobre la importación.

La situación al terminar el siglo no podía ser más comprometida. La deuda externa de la Nación era de 884.222.743 pesos m/n. Los ferrocarriles eran ingleses, los bancos más importantes eran ingleses, la industria la manejaban los ingleses, los empréstitos los otorgaban ellos casi exclusivamente.

Manuel Pedro Quintana

Abogado

Ex presidente de la Nación Argentina, 12 de octubre de 1904-12 de marzo de 1906

José Figueroa Alcorta

Abogado

 

Ex presidente de la Nación Argentina, 19 de octubre de 1929-27 de diciembre de 1931

El gobierno del Dr. Quintana y el posterior de Figueroa Alcorta, si bien no presentan alteraciones significativas, disminuyen los montos, debido a la amortización del capital, que siempre responde a los mismos agentes financieros. 

 

Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen

Abogado

 

Ex presidente de la Nación Argentina, 12 de octubre de 1916 – 12 de octubre de 1922

PARTIDO: Unión Cívica Radical

Cuando asume Irigoyen en 1916, va a comenzar a acentuarse la baja de los montos de la deuda hasta llegar al fin de su presidencia a la suma de 535.734.657.

 Durante su presidencia se cortan abruptamente los fines a que se destinaban los créditos, y si bien no puede hablarse de un cambio económico realmente significativo en este tema, la idea del endeudamiento pasa a ser otra, y el Presidente se propone pedir dinero, para destinarlo a la explotación de las reservas de petróleo de Comodoro Rivadavia, la creación de una marina mercante y la constitución de un Banco Agrario; es decir crear riqueza, y no dedicar el dinero a aventuras especulativas, o a nuevas refinanciaciones destinadas a enriquecer a los capitalistas extranjeros que operaban en el país.

Pero el Senado de la Nación, en manos de los opositores bloqueó sistemáticamente todos los proyectos presidenciales y nada se pudo hacer. Pero a pesar de todo se pretendió llevar adelante una política distinta, donde se pondría el acento en el capital nacional.

Su gobierno fue una excepción a esa vieja concepción política del sometimiento, y de allí surge una gran empresa, un verdadero emblema del poder de decisión de la República: Yacimientos Petrolíferos Fiscales, que solo tuvo como aporte del gobierno la suma de 8.000.000 de pesos, habiéndose financiado exclusivamente con el petróleo que extraía. La prudente política de endeudamiento externo de Irigoyen es alterada por Alvear que en su gobierno aumenta la deuda externa hasta la suma de Pesos 1.111.675.585, aunque existen algunas discrepancias sobre los montos, pues algunos autores señalan que la deuda externa se cuadruplicó, con relación a la presidencia anterior. 

Agustín Pedro Justo

MILITARingeniero civilingeniero militar y docente

 

Ex presidente de la Nación Argentina, 20 de febrero de 1932-20 de febrero de 1938

PARTIDO: Unión Cívica Radical

En 1932 asume la presidencia de la República el Gral. Agustín P. Justo, con un nuevo proyecto económico distinto al de Irigoyen, y retomando de alguna manera la gran tradición conservadora respecto al capital extranjero.

En 1933, y debido a las presiones ejercidas por Gran Bretaña se firma el desgraciadamente célebre Tratado Roca-Runciman, por medio del cual accedimos a todas las pretensiones que se nos impusieron a cambio de que cuando ellos lo considerasen necesario, nos comprarían determinados cupos de las carnes destinadas a la exportación. Como no podía ser de otra manera, por el art. 2¼ del tratado, se establecía que la suma de las exportaciones se destinaría “al pago del servicio de la deuda pública externa argentina”, pero además, y según señalara Scalabrini Ortiz, había algunas cláusulas secretas, que nunca se dieron a conocer. Uno de esos documentos es una carta confidencial reservada que envía Sir Eugene Millington Drake, Encargado de Negocios de Gran Bretaña en nuestro país al Dr. Carlos Saavedra Lamas, Ministro de Relaciones Exteriores, donde le dice que apure de inmediato en el Congreso la Ley de Coordinación de los Transportes, y que quede bien claro que los intereses británicos deben quedar bien consolidados en esa ley. En otra nota también le pide, o podríamos decir le exige que en las próximas licitaciones se prefiera a las empresas de capital británico.

ENTREGANDO LA SOBERANIA.

Por parte de MILITARES de ultra DERECHA

En 1935 se creó el Banco Central como un organismo mixto controlado en un 50% nominalmente por el estado nacional, y el otro 50% por bancos extranjeros. La idea teórica, era Historia y evolución de la deuda externa Argentina que el Banco al no estar sometido a la órbita del gobierno, sus decisiones no iban a estar sujetas a los vaivenes políticos que pudieran ocurrir. Todos los activos del estado y la deuda que manejaba el Banco de la Nación pasaron al nuevo Banco, que aunque en manos extranjeras, comienza a ser el nuevo agente financiero de la República. Cuando se efectúa la transferencia se hace constar,
entre otras operaciones que en ese año se ha pagado al gobierno de Gran Bretaña
la suma de Pesos 66.682.902 en concepto de intereses de la deuda con ese país,
y la suma de Pesos 28.636.363.63 en concepto de cancelación de un préstamo de
la Casa Baring.

DECADA INFAME, Los yankis desplazan a los ingleses.

Durante este gobierno que señala el comienzo de la llamada “década infame”, empiezan a movilizarse las cuantiosas inversiones de los Estados Unidos, y la presión constante de sus diplomáticos, que quieren sumar a la Argentina a su esfera de influencia.

El avance norteamericano, no solo es político sino económico, y a través de una especie de pacto tácito con Gran Bretaña, con quienes están aliados en la guerra, se reparten diversas áreas del comercio y de las finanzas, aún cuando estas siguen mayoritariamente en manos europeas.

 La deuda externa no cede, y a pesar de los pagos efectuados al exterior, se mantiene casi a niveles constantes desde 1938 que es 1.003.696.072 pesos hasta el año 1942 donde el monto es de 1.012.735.966 pesos, siempre de acuerdo a las cifras oficiales, que como hemos visto anteriormente a veces no reflejan estrictamente la realidad. 

Juan Domingo Perón

 

MILITAR – Teniente general

 

Ex presidente de la Nación Argentina – 2 de octubre de 1973 – 1 de julio de 1974

PARTIDO:

Partido Laborista (hasta 1946)

Partido Peronista (1946-1971)
Frente Justicialista de Liberación
 (1972-1974)

Partido Justicialista (1971-1974)

Luego asume la Presidencia de la República, y traza un nuevo proyecto económico mediante el cual se impulsarán grandes transformaciones: La nacionalización del Banco Central, de los ferrocarriles, de las empresas de gas y teléfonos, son instrumentos de una nueva política que va a poner en manos del país el manejo de los resortes fundamentales de su economía. Todo este proceso, producirá escozor en los Estados Unidos, que ya han sustituido a Inglaterra en la influencia continental. 

 

La Argentina no se adhiere al Fondo Monetario Internacional, creado en Breton Woods en 1944, y se aparta de cualquier organismo multilateral de crédito para observar una política independiente. La desclasificación de importantes documentos de los archivos norteamericanos, ha demostrado sin lugar a dudas, como se bloqueó económicamente a la Argentina desde 1945 hasta 1952 por lo menos utilizándose todos los recursos disponibles para tal propósito. 

 

En 1946 la deuda de Estado Unidos e Inglaterra con la Argentina era de 2.000 y 3.500 millones de dólares respectivamente. Esa suma a valores de hoy exceden los 50.000 millones. Ambos países se negaron a pagar no sólo los créditos sino los intereses respectivos. A través de trabajosas negociaciones se consiguió que nuestro país pudiera comprar en Estados Unidos, haciendo uso de las libras bloqueadas en Gran Bretaña. 

 

Aprovechando tal situación, se produjeron importantes importaciones en esa nueva política de reactivación. Cuando se pretendió hacer uso de las libras, Gran Bretaña decretó la inconvertibilidad de su moneda, y entonces la Argentina se convirtió en deudor de Estado Unidos, al no poder hacer uso del dinero bloqueado. 

 

Perón celebró nuevos arreglos, poniendo a disposición el gobierno norteamericano Historia y evolución de la deuda externa Argentina  parte de las divisas existentes y se pudieron cancelar las obligaciones. Pero hay más sobre la habilidad de nuestros prestamistas: como en la década del treinta, los pagos por las importaciones, eran depositados en una cuenta que nuestro país tenía en el Banco de Inglaterra, y se convertían en oro cuando nuestro país necesitaba hacer uso de ellos, esas libras que quedaban en Gran Bretaña eran nominalmente nuestras.

 

 

ARGENTINA

totalmente DESENDEUDADA


después de 128 AÑOS

Durante el gobierno peronista, por primera vez en la historia, la deuda externa desaparece de los registros porque es cancelada en su totalidad.

 

En 1945 las obligaciones con el exterior importaban la suma de 519.910.262 de pesos, en 1946 baja a 114.196.498, en 1950 es de apenas 41.086.681, y en 1952 es totalmente pagada, no existiendo ninguna obligación hasta la caída del régimen en 1955.

DEFACTOS 1955

Eduardo Ernesto Lonardi

MILITAR – Teniente general

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina – 23 de septiembre de 1955-13 de noviembre de 1955

Pedro Eugenio Aramburu

MILITAR – Teniente general

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina – 13 de noviembre de 1955-1 de mayo de 1958

Revolución Libertadora

Según el nombre con que se autodenominó, o Revolución Fusiladora, según el nombre con que es denominada por sectores opositores, fue la dictadura cívico-militar que gobernó la República Argentina tras derrocar al presidente constitucional, Juan Domingo Perón, clausurar el Congreso Nacional, deponer a los miembros de la Corte Suprema, a las autoridades provinciales, municipales y universitarias y puesto en comisión a todo el Poder Judicial78 mediante un golpe de Estado iniciado el 16 de septiembre de 1955 y que, tras más de dos años, organizó elecciones condicionadas que trasladó a un gobierno encabezado por el radical Arturo Frondizi, el 1 de mayo de 1958, quien también sería derrocado en 1962.

El general de división Eduardo Lonardi, líder del golpe, asumió el 23 de septiembre de 1955 y fue derrocado el 13 de noviembre por el general Pedro Eugenio Aramburu, mediante un golpe palaciego.

Ambos gobernaron como autoridades supremas, con la suma de los poderes ejecutivos y legislativos nacionales y provinciales, atribuyéndose el título de Presidente de la Nación. La dictadura creó una Junta Consultiva Nacional, integrada por los partidos Unión Cívica Radical, el SocialistaDemócrataDemócrata ProgresistaDemócrata Cristiano y Unión Federal

Se produce la revolución de 1955, y las influencias extranjeras vuelven a hacerse presente en la Argentina. Así se decide la incorporación del país al Fondo Monetario Internacional, y los convenios bilaterales que se habían firmado, se empiezan a renegociar con los países que se nuclean en torno al llamado Club de París.

Tras el derrocamiento de Perón en el golpe de Estado de 1955, el gobierno dictatorial dirigido por el general Pedro Eugenio Aramburu, adquirió un nuevo préstamo externo. Así se contrata con varios bancos europeos un crédito de 700 millones de dólares, que se suponía podría ser amortizado en el transcurso de un año.

El cambio de la política exterior hacia un alineamiento con los Estados Unidos se conjuga con la incorporación de la Argentina al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial en 1956, al mismo tiempo que se desnacionalizan los depósitos bancarios. La Argentina ingresa por la fuerza en el círculo de endeudamiento e inflación con nuevos créditos para pagar los intereses de préstamos anteriores. Ese mismo año resultó evidente que era imposible para el gobierno militar cancelar el préstamo. Ante esa situación, el ministro de Finanzas francés invitó a los 11 países acreedores de la Argentina a reunirse en París. De esta reunión surgió el Club de París, un foro informal de acreedores oficiales y países deudores. La autodenominada Revolución «Libertadora» se incorpora al FMI en 1956.

En 1958, al concluir la dictadura autodenominada Revolución «Libertadora», la Argentina dejó de ser un país acreedor para volverse deudor, superando los mil millones de dólares de deuda. Mientras que a fines de la Segunda Guerra Mundial, las reservas de oro y divisas acumuladas en el Banco Central superaban en 1300 millones de dólares a la deuda externa, a fines de abril de 1958 era la deuda externa la que superaba en 1100 millones de dólares a las reservas de oro y divisas.

Arturo Frondizi

Abogado

Ex presidente de la Nación Argentina, 1 de mayo de 1958-29 de marzo de 1962

PARTIDO: Unión Cívica Radical

Con la presidencia de Frondizi se empieza la explotación intensiva de los recursos petroleros, a través de contratos que en su momento fueron impugnados y declarados nulos, por los graves vicios de procedimiento. En ese momento el endeudamiento externo no era demasiado significativo y su crecimiento obedecía en general a las reales necesidades de financiamiento.

Primer acuerdo con el FMI

El primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se firma en 1958, durante la presidencia de Arturo Frondizi. Se trataba de un préstamo por 75 millones de dólares destinado a “estabilizar el problema cambiario” y “frenar la inflación”.37 En el partido, dentro del Gobierno y en la opinión pública, había resistencia a aplicar medidas que se contrapusieran a los ideales «desarrollistas» y a las promesas de la campaña electoral. Ciertas medidas inesperadas, como el lanzamiento de la «batalla del petróleo», habían desatado una airada protesta obrera y social en la cual se entrelazaban cuestionamientos ideológicos y de procedimiento que debilitaban la posición del Gobierno frente a los inversores y las Fuerzas Armadas.

El pacto con el FMI firmado por Donato del Carril a instancias de Frondizi tenía cláusulas secretas de implicaban un ajuste estructural, como la reducción del 15 % de los empleos públicos, (con el despido de trabajadores), la paralización total de las obras públicas, la privatización de las empresas estatales, la reducción y venta de los frigoríficos estatales, la clausura masiva de ramales ferroviarios (dentro del marco del Plan Larkin), restricciones en el otorgamiento de créditos, aumento de precios y congelamiento del salario mínimo por dos años, entre otras medidas. Poco después se concretó la venta de 40 empresas estatales, proceso iniciado durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu.

Dos misiones del FMI estuvieron en la Argentina en agosto y noviembre de 1958. Las primeras evaluaciones fueron muy pesimistas debido a dos razones: por un lado, el Gobierno de Frondizi era políticamente débil. Por otra parte, para los observadores del FMI, en la sociedad argentina no había un consenso favorable a las profundas reformas que debían realizarse. Aun así, a mediados de diciembre los lineamientos del plan y la habitual «Carta de Intención» solicitando oficialmente ayuda al FMI, ya estaban listos.

Para acceder a la asistencia solicitada, la Argentina debió modificar su política económica y obtener la convertibilidad a dólares de sus saldos comerciales favorables con los países acreedores europeos nucleados en el Club de París. A pedido del FMI el ministro de Hacienda Álvaro Alsogaray anuncia un plan de ajuste del gasto público que incluye aumento de tarifas y reducción del transporte ferroviario, entre otras medidas. Con este acuerdo y tras la aprobación del programa económico por parte del FMI, los organismos financieros internacionales, un consorcio de bancos privados estadounidenses y el Gobierno de Estados Unidos otorgaron 329 millones de dólares para apuntalar el Plan de Estabilización Económica con el cual se inició una nueva etapa en la política económica del gobierno de Frondizi.

En este contexto Alsogaray debió renunciar en abril de 1961, mientras que Frondizi sería apartado del cargo por un golpe militar en marzo de 1962. Al final de la presidencia de Frondizi la deuda llegaba a 1200 millones de dólares.

 En 1961 la deuda era de 11.606 millones de pesos moneda nacional y al finalizar la década había crecido ocho veces, llegando a los 80.000 millones.

José María Guido

 

Abogado

Ex presidente de la Nación Argentina, 1 de mayo de 1958-29 de marzo de 1962

PARTIDO: Unión Cívica Radical

La presidencia quedó a cargo de José María Guido, quien lo seguía en la línea sucesoria.
Guido volvió a nombrar a Alsogaray al frente del Ministerio de Economía, quien suscribió un nuevo acuerdo “stand by” con el 
Fondo Monetario Internacional (FMI), que impuso la reducción a cero de los derechos de importación, el incremento de los impuestos sobre el consumo y de las tarifas de los servicios públicos. Se redujeron las retenciones a las exportaciones tradicionales y se redujeron el gasto y la inversión pública. El dólar alcanzó los $ 138 su valor más alto en la historia hasta entonces. La disminución de la actividad económica contrajo la base tributaria, por lo que el déficit estatal no se redujo sino que aumentó. No fue posible pagar las cuentas ni los salarios del sector público, que el ministro de Economía determinó abonar con títulos del “empréstito patriótico forzoso”. A mediados de diciembre, una misión enviada para explicar a los acreedores europeos el inminente plan de estabilización reafirmó la intención argentina de seguir cumpliendo con los pagos de su deuda externa en los mismos términos que se habían pactado en 1957 y asegurando el nuevo régimen cambiario y comercial argentino (adoptado a instancias del FMI y del Gobierno de Estados Unidos).

 

Ese mismo año, diversos vencimientos de deuda y una fuga de capitales ocasionaron una reducción de las reservas que tuvo un importante impacto sobre el crédito del país. Para paliar la situación, el gobierno tuvo que recurrir a un préstamo del Banco Central excediendo el límite convenido con el FMI para poder financiar sus gastos corrientes. Por esto, el Fondo declaró a la Argentina en violación de los acuerdos firmados

Arturo Umberto Illia

 

 

Médico

Ex presidente de la Nación Argentina, 1 de mayo de 1958-29 de marzo de 1962

 

PARTIDO: Unión Cívica Radical

Durante la administración del Dr. Illia, se efectúa una política con cierto orden, y se anulan los contratos. 

Reduce la deuda desde 2000 millones de dólares a 17000 millones.

Juan Carlos Onganía

 

 

Militar – TENIENTE GENERAL

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina, 29 de junio de 1966-8 de junio de 1970

 

Durante ese proceso militar de Onganía, se produce el negociado de Aluar, mediante el cual se entrega la producción de aluminio a un conjunto de aventureros que hicieron un gran negocio a expensas de los recursos del estado. En Aluar se produce uno de los primeros casos de cuantioso endeudamiento privado que será asumido por el Estado.

 

Roberto Marcelo Levingston

 

 

Militar – GENERAL DE BRIGADA

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina, 18 de junio de 1970 – 22 de marzo de 1971

 

Alejandro Agustín Lanusse

 

 

Militar – TENIENTE GENERAL

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina, 26 de marzo de 1971-25 de mayo de 1973

 

María Estela Martínez de Perón

 

 

Bailarina – Danza

Ex presidente de la Nación Argentina, 1 de julio de 1974-24 de marzo de 1976

 

Frente Justicialista de Liberación

Partido Justicialista

 

Las reservas del Banco Central eran exiguas cuando cayó Isabel Perón, y la deuda ascendía alrededor de los 7.500 millones de dólares, pero después tales reservas empezaron a crecer, como una forma de demostrar la solidez del sistema, y la posibilidad de afrontar cualquier contingencia.

Jorge Rafael Videla

 

 

TENIENTE GENERAL

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina, 29 de marzo de 1976-29 de marzo de 1981

 

Cuando se produce el golpe militar del año 1976, el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz, integrante del
Consejo Asesor del Chase Manhattan Bank, prominente directivo de Acindar y de la Italo, pasó a constituirse como Ministro de Economía. 

 

En lo que hace al endeudamiento de las empresas públicas, también se utilizaron procedimientos de ficción para endeudarlas, y así poder liquidarlas en el futuro, justificando su ineficiencia. 

Para lograr tal propósito el Secretario de Programación Económica, durante la gestión de Martínez de Hoz, Dr. Guillermo Walter Klein, fijaba cada tres meses los cupos de endeudamiento que debían afrontar las empresas públicas, con prescindencia de sus reales necesidades financieras. Así se endeudaron la Comisión Nacional de Energía Atómica, Agua y Energía, YPF, Aerolíneas Argentinas, y una larga lista de empresas públicas más importantes, con matices verdaderamente escandalosos. Pero debemos consignar que era un endeudamiento nominal, porque los dólares iban a parar al Banco Central en todos los casos. Las empresas eran prestatarias del crédito externo, pero no eran usuarias ni usufructuarias de dicho crédito.  

 

El FMI había solicitado entre 1976 y 1977 una serie de medidas entre las que figuraban que la Nación solo se podría endeudar con el aval del presidente del Banco Central, Adolfo Diz (exdirector del FMI), y de José Martínez de Hoz (ministro de Economía). Se solicitó además la eliminación de aranceles de importación, la reorganización del sistema financiero, la unificación de la moneda y la liberación del control de movimiento de capitales. Con la excusa de acumular divisas, Diz y Martínez de Hoz produjeron un descontrolado endeudamiento y en 1978 se declaró la inflación. El dólar barato, junto con la baja de aranceles, produjo un aumento de importaciones que afectó a la industria nacional y el crack bancario de los años ochenta fue resultado del mismo dólar barato, con el libre sistema financiero y una garantía estatal de los depósitos, que desataron especulaciones y diversos fraudes financieros. 

 

Durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), la deuda trepó hasta los 45 000 millones de dólares, un 364 %, con lo cual se pasó a tener una deuda per cápita de 1500 dólares. Ese período se caracterizó por su elevado índice de liquidez y sus bajas tasas de interés para préstamos internacionales, lo que propició la llegada de importantes corrientes de capitales a toda América Latina. La política económica durante este período estuvo signada por la apertura del mercado nacional a capitales extranjeros, la reducción del proteccionismo que había imperado en las décadas anteriores y una liberalización del sector bancario. Además se dispuso una «tablita» cambiaria que definía el valor del peso durante los siguientes ocho meses.  

 

Esta combinación de medidas permitió el surgimiento de la popularmente conocida «bicicleta financiera», que consistía en aprovechar el diferencial que existía entre las tasas de interés locales e internacionales, factor generado por el retraso de la paridad cambiaria. De este modo, el negocio se basaba en solicitar créditos al exterior, cambiar las divisas ingresadas al tipo de cambio vigente (sobrevaluado), colocar ese dinero en el mercado financiero local (plazos fijos a altas tasas de interés) y finalmente reconvertir esos pesos nuevamente en divisas, lo cual arrojaba cuantiosas ganancias. A diferencia de otros países de la región, que destinaron parte del endeudamiento externo a profundizar sus procesos de industrialización, en la Argentina el crédito internacional se utilizó principalmente con fines especulativos.

Leopoldo Fortunato Galtieri

 

 

TENIENTE GENERAL

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina, 22 de diciembre de 1981-18 de junio de 1982

 

Reynaldo Benito Antonio Bignone

 

 

GENERAL DE DIVISION

 

Ex presidente DE FACTO de la Nación Argentina, 1 de julio de 1982-10 de diciembre de 1983

 

Estatización de la deuda – 1981 – 1983

MILITARES – ECONOMISTAS – EMPRESARIOS (familia MACRI entre otros) – BANCOS – FMI – CLUB DE PARIS – EEUU asociados para hacer negocios multimillonarios. 

Este proceso de “estatización de la deuda” se origina hacia fines de 1980 e inicios de 1981. El aumento en las tasas de interés mundiales empieza a evidenciarse en la cuenta corriente del estado, y sumado al
gran aumento de las importaciones por sobrevaluación de la moneda nacional, origina fuertes pérdidas de reserva. Por otra parte, el discurso político se torna ambiguo. El público como consecuencia se vuelve hacia los activos externos (divisas). 

 

En el primer semestre el valor del dólar paralelo se multiplicó por 3,53 mientras que el índice de precios sólo trepó 1,54, lo cual significaba una devaluación evidente. La situación de crisis externa se torna en crónica, y a fin de evitar pérdidas de reservas por cancelación anticipada de la deuda externa privada, el estado ofrece garantías cambiarias (seguros de cambio) a una prima igual (o inferior) a la devaluación prevista.  

 

Esta cancelación anticipada surgió como consecuencia de que las firmas privadas se vieron tentadas a contraer pasivos domésticos (en el país) para cancelar sus pasivos en el exterior ante una perspectiva de una fuerte devaluación.  

 

Ante esta situación, el entonces presidente del Banco Central, Domingo Cavallo, resolvió la implementación de un seguro de cambio para permitir a los deudores privados locales el repago de sus deudas con el exterior. Si bien dicho seguro incluía una tasa de interés, la realidad fue que la inflación y las posteriores devaluaciones terminaron licuando esas deudas, lo que en los hechos, se traducía en una estatización de la deuda externa privada. Este hecho le sumó al Estado compromisos por más de 5000 millones de dólares. Algunas de las empresas beneficiadas fueron (en orden empezando por la que adicionó más deudas): AcindarAlpargatasAutopistas UrbanasBanco de ItaliaCelulosaCOGASCO y Pérez Companc, entre otras.  

 

El nuevo presidente del BCRA, Julio González del Solar, quien sucedió a Cavallodeterminó en 17 de noviembre de 1982 mediante la circular A251 del BCRA  la directa estatización de unos 17.000 millones de dólares de deuda externa privada que pasó a ser deuda pública. La deuda de diferentes empresas como Alpargatas S.A., Grupo MacriBanco Francés del Río de la PlataBanco de GaliciaBunge y Born S.A., Grafa S.A., Molino Río de la Plata, Loma Negra S.A, Ledesma,, Pérez Companc S.A., ACINDAR S.A., Ingeni Ledesma, fue transferida al Estado liberando de este modo a las empresas deudoras. Cavallo denunció en ese momento que la estatización de la deuda externa privada había sido consecuencia de las presiones de las empresas que se habían endeudado en dólares.

Cuando se produce el golpe militar del año 1976, el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz, integrante del
Consejo Asesor del Chase Manhattan Bank, prominente directivo de Acindar y de la Italo, pasó a constituirse como Ministro de Economía. 

 

En lo que hace al endeudamiento de las empresas públicas, también se utilizaron procedimientos de ficción para endeudarlas, y así poder liquidarlas en el futuro, justificando su ineficiencia. 

 

Para lograr tal propósito el Secretario de Programación Económica, durante la gestión de Martínez de Hoz, Dr. Guillermo Walter Klein, fijaba cada tres meses los cupos de endeudamiento que debían afrontar las empresas públicas, con prescindencia de sus reales necesidades financieras. Así se endeudaron la Comisión Nacional de Energía Atómica, Agua y Energía,


YPF, Aerolíneas Argentinas, y una larga lista de empresas públicas más importantes, con matices verdaderamente escandalosos. Pero debemos consignar que era un endeudamiento nominal, porque los dólares iban a parar al Banco Central en todos los casos. Las empresas eran prestatarias del crédito externo, pero no eran usuarias ni usufructuarias de dicho crédito.

 

El FMI había solicitado entre 1976 y 1977 una serie de medidas entre las que figuraban que la Nación solo se podría endeudar con el aval del presidente del Banco Central, Adolfo Diz (exdirector del FMI), y de José Martínez de Hoz (ministro de Economía). Se solicitó además la eliminación de aranceles de importación, la reorganización del sistema financiero, la unificación de la moneda y la liberación del control de movimiento de capitales. Con la excusa de acumular divisas, Diz y Martínez de Hoz produjeron un descontrolado endeudamiento y en 1978 se declaró la inflación. El dólar barato, junto con la baja de aranceles, produjo un aumento de importaciones que afectó a la industria nacional y el crack bancario de los años ochenta fue resultado del mismo dólar barato, con el libre sistema financiero y una garantía estatal de los depósitos, que desataron especulaciones y diversos fraudes financieros.

 

Durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), la deuda trepó hasta los 45 000 millones de dólares, un 364 %, con lo cual se pasó a tener una deuda per cápita de 1500 dólares. Ese período se caracterizó por su elevado índice de liquidez y sus bajas tasas de interés para préstamos internacionales, lo que propició la llegada de importantes corrientes de capitales a toda América Latina. La política económica durante este período estuvo signada por la apertura del mercado nacional a capitales extranjeros, la reducción del proteccionismo que había imperado en las décadas anteriores y una liberalización del sector bancario. Además se dispuso una «tablita» cambiaria que definía el valor del peso durante los siguientes ocho meses. 

 

Esta combinación de medidas permitió el surgimiento de la popularmente conocida «bicicleta financiera», que consistía en aprovechar el diferencial que existía entre las tasas de interés locales e internacionales, factor generado por el retraso de la paridad cambiaria. De este modo, el negocio se basaba en solicitar créditos al exterior, cambiar las divisas ingresadas al tipo de cambio vigente (sobrevaluado), colocar ese dinero en el mercado financiero local (plazos fijos a altas tasas de interés) y finalmente reconvertir esos pesos nuevamente en divisas, lo cual arrojaba cuantiosas ganancias. A diferencia de otros países de la región, que destinaron parte del endeudamiento externo a profundizar sus procesos de industrialización, en la Argentina el crédito internacional se utilizó principalmente con fines especulativos.

Raúl Ricardo Alfonsín

 

 

ABOGADO

Ex presidente de la Nación Argentina, 10 de diciembre de 1983-8 de julio de 1989

UNION CIVICA RADICAL

ALIANZA

 

En diciembre de 1983 regresa la democracia al país con la asunción de Raúl Alfonsín. La deuda externa había aumentado un 364% durante el gobierno militar hasta llegar a los 45.000 millones de dólares, por lo que su pago demandaba el 50% de las divisas generadas por las exportaciones del país.

 

En 1984 el gobierno declaró una moratoria unilateral de la deuda por 180 días mientras intentaba iniciar una renegociación. En mayo de ese año, Alfonsín junto a los presidentes Joao Figueiredo (Brasil), Belisario Betancourt (Colombia) y Miguel de la Madrid (México), hicieron una declaración sobre la imposibilidad de cumplir con los pagos de la deuda externa debido al alza de la tasa de interés internacional y el proteccionismo de los países centrales. En agosto se anunció que se había llegado a un acuerdo con el FMI, que fue finalmente firmado en diciembre de ese año.

 

El peso de ladeuda externa y el desequilibrio macro económico resultaron abrumadores, el déficit público fue constante convirtiéndose en un problema grave: 10,5% en 1984 y 7,7% al año siguiente. La reducción del déficit se logró en base a reducir la inversión pública, retrasar salarios de estatales y postergar el pago a los proveedores, aspectos que repercutieron de manera desfavorable sobre el resto de la economía. En junio de 1985, el gobierno lanza el Plan Austral, un programa heterodoxo de estalización que funcionó durante los primeros meses pero rápidamente fue perdiendo efectividad.

 

En febrero de 1986, el gobierno anunció la suspensión de pagos a los acreedores del Club de París. En ese momento la deuda con estos países ascendía a 6 mil millones de dólares. En febrero de 1987, la Argentina logró un acuerdo stand by con el FMI. A los dos acuerdos de este tipo celebrados con el Fondo se le suman otros dos acuerdos compensatorios por caí­da de exportaciones (1987 y 1988). En abril de 1988, Argentina entró en moratoria del pago de su deuda externa.

 

En 1989 se desató la hiperinflación. Durante ese año el gasto público representó el 35.6 % del PBI y el déficit fiscal ascendió al 7.6 % del PBI. De diciembre a diciembre la inflación alcanzó el 3079 %.

 

Durante el gobierno de Alfonsín la deuda llegó a los 58 700 millones de dólares, subiendo un 44 %.

Carlos Saúl Menem

 

 

ABOGADO

Ex presidente de la Nación Argentina, 8 de julio de 1989-10 de diciembre de 1999

 

Partido Justicialista
Lealtad y Dignidad

 

Siendo Ministro de Economía el Dr. Domingo Cavallo (luego de la dicta, se le quitó al Banco Central el manejo de la deuda privada, y se la otorgó al City Bank, como agente de cierre, designando como bancos agentes para las tareas de reconciliación de la deuda a J.P. Morgan, Banque Nationale de París, The Royal Bank Of Canada, Bank Of New York, Crédit Lyonnais, Midland Bank y Chemical Investment Bank. Como tampoco se confiaba en la eficiencia de la estructura del Banco Central, y debido a que este no contaba con los registros de intereses y tenía deficiencias en la información estadística se contrato a la consultora internacional Price-Waterhouse, quien fue la que determinó los totales de cada contrato, sobre la base de lo que le informaban los propios acreedores.

A partir del Plan Brady (abril de 1993) se vuelven a abrir los mercados financieros y comienza a desarrollarse una nueva modalidad de endeudamiento público a través de la colocación de títulos en moneda extranjera que son adquiridos por fondos de inversión del país y del exterior. La década del 90 se caracterizará por la pérdida de importancia de los bancos comerciales y la mayor participación de ahorristas, fondos de inversión y organismos internacionales en el financiamiento del sector público local. Argentina se convirtió en la niña mimada de los apologistas del neoliberalismo aperturista y, gracias a ello, pudo ocupar un lugar de privilegio en el flujo de capitales financieros e inversiones. A fines de siglo XX, la deuda externa argentina representaba la cuarta parte de la deuda total de los países emergentes. Embriagados con los vapores del boom accionario y la nueva economía muchos analistas confundieron hinchazón con crecimiento y no supieron divisar el abismo al que se dirigía el país en forma acelerada. La deuda pública en este período aumentó en más de 40 mil millones de dólares. La instrumentada bajo la forma de títulos creció más de 50 mil millones, mientras que se redujeron en poco más de 10 mil millones los prestamos realizados bajo otras modalidades. La deuda con la banca comercial, que representaba más de la tercera parte de la deuda pública nacional a principios de los 90, se redujo a sólo el 3% a fines de la década, mientras que aumentó la significación de los préstamos con organismos internacionales, bilaterales y multilaterales.

Fernando de la Rúa 

 

 

ABOGADO

Ex presidente de la Nación Argentina, 8 de julio de 1989-10 de diciembre de 1999

 

Partido Justicialista
Lealtad y Dignidad

 

El endeudamiento de esos años debe sumarse a los mayores ingresos públicos generados por el aumento de impuestos y las privatizaciones. ¿En qué fueron utilizados esos 40 mil millones de endeudamiento público adicional? La explicación se encuentra en el desequilibrio de las finanzas públicas provocado, fundamentalmente, por dos factores: el servicio de la deuda y la reforma previsional. El pago de intereses se multiplicó, alcanzando a la suma de 11.5 mil millones de pesos/dólares en el 2000, que representaban el 25% de los ingresos del Gobierno Nacional. Por otro lado, como consecuencia de la reforma previsional se produjo una importante merma en la recaudación, ya que a partir de julio de 1994 el Estado dejó de recibir los aportes patronales de los trabajadores que pasaron a las AFJP.

 

A fines del 2000 las AFJP llevaban recaudados 24 mil millones de pesos, que en el sistema anterior hubieran reforzado las finanzas del Estado. Tanto bajo la dictadura militar como en el menemismo, el endeudamiento público resultó funcional e indispensable a la puesta en práctica de un modelo económico de apertura comercial y financiera en el marco de una sobrevaluación del peso, provocada en un caso por la tablita y en el otro por la Convertibilidad.

 

El boom de importaciones sólo podía ser financiado con recursos externos, los que fueron obtenidos a través del endeudamiento del sector público.

 

 A partir de las crisis financieras de Rusia y del este asiático aumenta la desconfianza de los inversores internacionales respecto de las posibilidades de Argentina de hacer frente a sus compromisos externos. Esta desconfianza se traduce en una reducción de los flujos financieros y un incremento de las tasas de interés debido al aumento del riesgo país. Los créditos obtenidos a principios del 2000 fueron a tasas del 11.5%, con una sobretasa de riesgo país de 600pb.

 

A fines del 2000 se clausura totalmente el acceso del sector público nacional al financiamiento en los mercados de capitales del exterior. Por otro lado, la imposibilidad de hacer frente a los compromisos reduce el margen de acción del Gobierno a tres alternativas: a) obtener nuevos créditos de organismos internacionales, b) plantear una “espera” a los acreedores o c) negociar una “quita” del principal y/o interés.

 

Justamente, esa será la secuencia de acciones que adoptara el Gobierno del Presidente De la Rua. Primero, durante la gestión del Ministro Machinea, decide recurrir a créditos de organismos internacionales y de gobiernos para no caer en cesación de pagos, operación denominada “blindaje financiero” (12). Al fracasar ésta alternativa, se plantean las opciones de “espera” y “quita”, conducidas por el Ministro Cavallo. Las características de estos ensayos fueron las siguientes:

 

 • Blindaje financiero: Consistió en un paquete de asistencia financiera integrado por créditos del FMI, BM, BID y el Gobierno de España por 19.7 mil millones de dólares a ser desembolsados entre el 2001 y 2002, a tasas de interés de aproximadamente 7.5% anual y por un termino de 5 años. Las condiciones del crédito y obligaciones de las partes quedaron formalizadas en la carta intención suscrita en diciembre del 2000 por el Gobierno Nacional y el FMI.

 

Para tener acceso al crédito el Gobierno se comprometía a ejercer un estricto control sobre el déficit fiscal, que para el 2001 no podría superar los 6.500 millones de dólares, y agilizar la aprobación de un nuevo sistema previsional y la desregulación de las obras sociales. El blindaje fue promocionado por el Gobierno Nacional como una operación de asistencia financiera por un total de 39.700 millones de dólares.

 

Esa suma expresaba la intención – posteriormente frustrada- de ampliar en 20 mil millones de dólares el financiamiento obtenido por medio del aval del FMI, a través de la emisión de nuevos títulos para su colocación en fondos de inversión, bancos y AFJP.

 

• Megacanje: La insuficiencia del blindaje para salir de la crisis financiera y la resistencia de los inversores externos en otorgar nuevos créditos al Gobierno argentino hizo fracasar rápidamente las expectativas despertadas por el blindaje.

 

Pocos meses después, en mayo del 2001, durante la gestión de Domingo Cavallo como Ministro de Economía, se diseña una nueva estrategia destinada a rescatar bonos con vencimiento a corto plazo a cambio de otros de más largo alcance, operación bautizada con el nombre de Megacanje. Había llegado el momento de poner en marcha la alternativa de “espera”.

 

El Megacanje involucró casi la cuarta parte de la deuda pública nacional y una tercera parte de la instrumentada en títulos. A través de esta operatoria se rescataron 46 bonos, por valor

nominal de 29.5 mil millones de dólares, la mayoría con vencimiento en los tres años siguientes ( 13). A cambio de esos títulos se entregaron nuevos bonos por un valor de 30.5 mil millones de dólares, repartidos en plazos de 7, 17 y 31 años.

 

Los tenedores de los viejos bonos aceptaron el canje porque los nuevos bonos les garantizaban una rentabilidad mayor a la de los títulos entregados a cambio. La tasa de interés promedio pactada en los nuevos bonos se situó en el 15 por ciento (convalidando un riesgo país de 1000 pb), si bien los cupones consignaban tasas del 10 por ciento.

 

Esto se debió a que los nuevos bonos se entregaron con descuento sobre el valor nominal y que por los viejos se pagó a los tenedores un premio adicional. El 75% (21.5 mil millones) de lo canjeado se colocó entre tenedores locales de bonos: 11 mil millones en AFJP, 7 mil en entidades financieras y 3.5 mil en bancos oficiales. Los 8 mil millones restantes se colocaron entre inversores externos. Considerando que la operación involucró poco más de 30 mil millones de dólares y que se canjearon títulos que devengaban un interés promedio del 9 por ciento por otros al 15 por ciento, se puede estimar en 1.800 millones de dólares al año el costo adicional por diferencial de intereses.

 

En concepto de comisiones se pagaron 152 millones de dólares. A cambio del mayor costo, el Gobierno “compro tiempo” pues el canje permitió una extensión de vencimientos que promedió los 4 años, otorgando un alivio de 16 mil millones en los pagos que debían realizarse hasta el 2005.

 

• Canje con “quita y espera”. El Megacanje resultó sólo un paliativo. A los pocos meses quedaba en evidencia que a pesar del empecinamiento en negar la crisis la realidad se imponía. Sólo restaba realizar un último intento antes de declarar el default, clara expresión del crudo fracaso de una estrategia de apertura ciega que agravó la vulnerabilidad externa del país. Había llegado el momento de intentar la aceptación voluntaria por parte de los acreedores de una “quita y espera” en el monto de sus acreencias y plazos de cobro.

 

La operación, llevada a cabo en noviembre del 2001, consistía en canjear los títulos de deuda existentes por préstamos instrumentados a una tasa de interés del 7 por ciento, a lo que debía sumarse una prórroga de 3 años en las amortizaciones de capital. A cambio de esta quita en la tasa de interés –ya que los bonos canjeables pagaban tasas entre 9 y 14 por ciento– y la espera en el cobro del principal, se ofrecía en garantía de pago la recaudación impositiva.

 

El objetivo del Gobierno era canjear unos 65 mil millones de bonos en dos etapas. Una primera, local, destinada a tenedores de bonos residentes en el país y otra segunda, internacional, con inversores extranjeros.

Los tenedores locales ofrecieron para el canje, en la Fase I, bonos por 55.3 mil millones de dólares, de los cuales 42.3 mil millones correspondieron a títulos nacionales y otros 13 mil millones al tramo provincial. Los ahorros para las finanzas públicas se juzgaron significativos, estimándose que para el 2002 alcanzaría los 5 mil millones de dólares, 2.400 millones por menores intereses y otros 2.600 millones por postergación de amortizaciones. Por otro lado, el ahorro en el servicio de la deuda provincial, para ese mismo año, se estimó en 1.300 millones de dólares. La renuncia del Presidente Fernando De la Rua impidió concretar la Fase II del canje.

Adolfo Rodríguez Saá 

 

 

ABOGADO

Ex presidente de la Nación Argentina, 23 de diciembre de 2001-30 de diciembre de 2001

Todos Unidos (desde 2019)

Partido Justicialista (1969-2019)

Partido Demócrata Liberal (1962-1969)67

 

El puntano Adolfo Rodríguez Saá asumió el 23 de diciembre de 2001 en la Casa de Gobierno como presidente interino de la Nación tras haber sido elegido por la Asamblea Legislativa. Esa mañana en un mensaje ante la Asamblea Legislativa, el flamante presidente, luego de realizar una serie de rutinarios y “poco creíbles” anuncios, efectuó lo que sería su mensaje más destacado y populosamente aplaudido por toda la camarilla presente en el recinto: “el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa”. El anuncio de suspender los pagos de la deuda se convirtió en el default más importante de la historia.

Al momento de declararse el default la deuda pública ascendía a 144.4 mil millones de dólares(15). La mayor parte de los compromisos, 55.4 mil millones (38.1%), se encontraba instrumentada bajo la forma de títulos públicos. A su vez, los prestamos derivados del canje de deuda realizado en Noviembre del 2001 sumaban 42.2 mil millones de dólares adicionales, el 29.3% del total. Lo adeudado a organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial y otros) alcanzaba a 32.3 mil millones (22.4%). El saldo restante de 8 mil millones, se repartía entre gobiernos (bilaterales), bancos comerciales y otros acreedores.

Néstor Carlos Kirchner

 

 

ABOGADO

Ex presidente de la
Nación Argentina,
25
de mayo de 2003-10 de diciembre de 2007

Partido
Justicialista

 

Cristina Fernández de Kirchner 

 

 

ABOGADA

Ex presidente de la Nación Argentina, Desde el 10 de diciembre de 2019

Partido Justicialista

 

En mayo del 2003 asumió un nuevo gobierno, encabezado por el Presidente Nestor Kirchner, que definió una nueva estrategia destinada a poner un punto final a este crónico problema argentino.

Durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) se llevaron adelante dos canjes de deuda, en 2005 y 2010, y se canceló la totalidad de la deuda que el país tenía con el FMI. La deuda externa en términos absolutos pasó de US$ 178 mil millones en 2003 a US$ 250 mil millones en 2014. Sin embargo, los economistas coinciden en que el desendeudamiento debe medirse como deuda / PBI. Utilizando este criterio, y según datos del FMI, la Argentina experimentó entre 2003 y 2013 una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al Producto Bruto Interno y resultó ser el país con mayor nivel de desendeudamiento del mundo.

El 3 de agosto de 2012 el Gobierno nacional pagó los 2197 millones de dólares correspondientes la última cuota de intereses del BODEN 2012 que había sido emitido en el año 2002 para compensar a los ahorristas por los depósitos confiscados durante el corralito financiero. De esta manera se terminaba con el «corralito» impuesto tras la crisis de 2001.

En el año 2014 la deuda externa de Argentina subió un 4.5 % por la emisión realizada para el pago de la indemnización por la nacionalización de YPF. En el primer trimestre del año 2015, la deuda externa de Argentina sube un 5.9 % con respecto al mismo período del año anterior. (En caso de sumársele a la deuda del sector público las deudas del sector privado se alcanzarían los u$s 145 931 millones).

Un aspecto importante de la política de endeudamiento de los gobiernos kirchneristas fue el cambio en la composición de la deuda, privilengiandose los títulos en pesos financiados por organismos públicos (el Banco Central, la Ansés y el Banco Nación).

Para 2011 el 52.2% de la deuda se encontraba en manos de estos acreedores públicos, mientras que el 10.4% pertenecía a organismos internacionales como el Banco Mundial, el 3.4 % al Club de París y el 33.4 % restante al sector privado. Para 2012 la deuda pública en manos de acreedores del sector privado y de organismos multilaterales de crédito equivalía al 18,8 % del PIB, mientras que el resto era deuda intra sector público.

En 2015 Argentina contaba con 251 000 millones de dólares en activos externos, de los cuales 46 000 millones eran reservas internacionales, lo que supone una posición acreedora neta de 52 000 millones) (+11 % sobre el PBI). Desde el principio hasta el final de ese año, la deuda se incrementó en 18.300 millones de dólares. Ese mismo año según un informe del banco JP Morgan, las empresas y los hogares argentinos poseen un 15,4 % de deuda sobre el PBI, uno de los niveles más bajos del mundo.

Restructuración de la deuda y canjes

Durante 2003, el Gobierno de Néstor Kirchner logró negociar una reprogramación de las obligaciones con los organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y otros menores) en lo que se llamó el canje de la deuda argentina. A fines de 2004, la deuda externa total alcanzaba los 178 000 millones de dólares. Sin embargo, quedaban aún en default 81 800 millones de dólares en títulos en manos de acreedores privados.

Para octubre de 2012 ya se habían pagado más de 270 000 millones de dólares, la deuda había descendido a 141 803 millones. En 2013 aún tiene entre 8000 y 10 000 millones de dólares de bonos en default. reduciéndose el peso de la deuda externa del 153.6 % al 34.7 % del PBI. En el primer trimestre de 2013 la deuda cayó 2159 millones de dólares, bajando hasta 139 137 millones de dólares.

Primer canje (2005)

El 22 de septiembre de 2003, el presidente Néstor Kirchner propuso una quita promedio del 75 % del valor de la deuda con los tenedores de bonos argentinos, que ascendía a 94 302 millones de dólares. Según la propuesta presentada por Roberto Lavagna (ministro de Economía) y Guillermo Nielsen (secretario de Finanzas), los acreedores privados podrían escoger entre tres bonos:

  • el bono Par (con mayores plazos de vencimiento y sin reducción o con una pequeña reducción de su valor de capital);}
  • el bono C (que requeriría un aporte de fondos); y
  • el bono Descuento (con una reducción del valor nominal).

Los nuevos títulos se podrían consolidar en dólares, euros, yenes o pesos indexados. El plan de reestructuración no incluía a la deuda emitida después del default, entre ella los distintos tipos de BODEN. Estos bonos habían sido entregados a jubilados, trabajadores estatales y a ahorristas que habían aceptado esos bonos a cambio de los depósitos que estaban retenidos por el «corralito» bancario.

Sin embargo, esta propuesta inicial fue rechazada por los bonistas locales.

El 1 de junio de 2004 el Gobierno anunció la «Propuesta de Buenos Aires» para reestructurar los pagos de la deuda. El 14 de enero de 2005 se lanzó oficialmente la operación de canje de la deuda en default. A cambio de los títulos en mora, el Gobierno argentino ofrecía tres nuevos bonos:

el bono Par (que no implicaba quita del capital original adeudado) pagaría un interés inicial del 1.33 % que subiría progresivamente hasta alcanzar el 5.25 % a los 25 años de su emisión, y tendría un plazo de 33 años (vencimiento año 2038);

el bono Cuasi Par (que incluía una reducción del 30.1 % del capital) pagaría un interés del 3.31 % más un coeficiente ligado al índice de precios al consumidory tendría un plazo de 30 años; y

el bono Descuento (que implicaría una quita del 66.3 %) pagaría el mayor interés, 8.28 %, y tendría un plazo de 28 años (con vencimiento en el año 2033).

Los bonos ofrecían además una compensación adicional, ligada al crecimiento del producto interno bruto. El plazo para la recepción de las expresiones de interés finalizó el 25 de febrero de 2005; el nivel de aceptación alcanzado permitió renegociar aproximadamente el 76.15 % del monto adeudado. Se reestructuraron deudas por un valor equivalente a 62 500 millones de dólares de valor nominal, canjeadas por nuevos títulos por un valor nominal equivalente a 35 300 millones de dólares (15 000 millones en títulos Par, 11.9 000 millones en títulos Discount, y 24.3 000 millones de pesos argentinos en títulos Cuasi Par); además, como consecuencia de la reestructuración, el componente en pesos de la deuda pasó del 3 al 37 %.

Los principales acreedores de los títulos en mora eran argentinos, con 38.4 % del total. Después se ubicaban los italianos con el 15.6 %, los suizos con el 10.3 % y los estadounidenses, con el 9.1 %. Por el monto y la cantidad de títulos involucrados (152 bonos distintos emitidos originalmente en dólares, euros, yenes, francos suizos, libras esterlinas y pesos argentinos), se consideraba que esta era la operación más importante de la historia financiera mundial.

El 9 de febrero de 2005 el Congreso sancionó la ley 26.017 o «Ley Cerrojo», prohibiendo al Poder Ejecutivo reabrir el proceso de canje, lo que implicaba que la oferta no podía ser modificada o mejorada y de efectuar cualquier transacción judicial, extrajudicial o privada respecto de los bonos sujetos al canje.

Reapertura del canje (2010) 

En septiembre de 2008 la residenta Cristina Fernández de Kirchner anunció un encuentro en Nueva York con el Council of Foreign Relations, tras lo cual informó que en conjunto con tres bancos se estudiaba la posibilidad de resolver la deuda con los acreedores que no habían ingresado en el canje de 2005.

El 3 de agosto de 2009 el Gobierno pagó el Boden 2012 por 2251 millones de dólares El entonces ministro de economía, Amado Boudou expresó: «Con nuevas medidas que se irán tomando en los próximos meses, la Argentina estaría en condiciones de volver a los mercados internacionales de crédito hacia fin de año. 

En octubre de 2009 el ministro de economía Amado Boudou anunció la reapertura del canje de 20 000 millones de dólares de deuda para los holdouts, que son aquellos que no aceptaron la propuesta de reestructuración en 2005. El 15 de abril de 2010 el ministro Amado Boudou lanzó el nuevo canje de la deuda. Con una quita del 66.3 % a los inversores institucionales y para los restantes la quita rondaba el 50 %. La oferta final indicaba que Argentina terminaría pagando 10 500 millones de dólares en lugar de los 20 000 millones de dólares que se adeudaban. La oferta se distribuyó del siguiente modo: Para ambos tipos de inversores habría un cupón PBI, atado al crecimiento de la economía.El nivel de adhesión al canje se ubicó por encima del 97 % de los acreedores. 

Inversores

  • institucionales: recibieron un bono discount con una rebaja del 66.3 % en la deuda original y además, un bono Global, por los intereses a la fecha con una tasa de interés del 8.75 %. La totalidad de la suma sería pagada en 2017. 

Inversores

  • individuales: recibieron un bono par sin ninguna quita.

A mediados de junio del 2010 la presidenta anunciaba un plan de desendeudamiento para las provincias de Tucumán, Buenos Aires y Chaco. En marzo de 2010 se creó el «Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento» disponía del uso de 6569 millones de dólares del Banco Central de la República Argentina para pagar la deuda externa y reducir los intereses del financiamiento externo. En marzo de 2010 se firmó el decreto 298, que establecía mediante el DNU 2010/09, el «Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento» disponía del uso de 6569 millones de dólares del Banco Central de la República Argentina para pagar la deuda externa y reducir los intereses del financiamiento externo.  El año 2010 finalizó con una reducción del peso de la deuda externa del 153.6 % en 2003 al 34.7 % del PBI.  

Martín Redrado, presidente de la entidad, el 7 de enero de 2010 fue denunciado por «incumplimiento de los deberes de funcionarios público». presentó la renuncia el 29 de enero. A principios de agosto de 2007 la República Bolivariana de Venezuela, compró 400 millones de dólares en bonos argentinos a una tasa del 10.6 % para la construcción de una planta regasificadora. A fines de 2011, el Gobierno nombró a Mario Blejer, una figura muy respetada tanto en el ámbito político como en el círculo financiero internacional, fue nombrado presidente del BCRA, luego fue reemplazado por la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont. 

Cancelación de deuda con FMI y gobierno de España (2006) 

En un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner dijo: 

Se hace necesario un urgente, fuerte y estructural rediseño del FMI para que pueda prevenir crisis y ayudar a su solución, cambiando el rumbo que lo llevó de prestamista de fomento a acreedor con demanda de privilegios. 

Néstor Kirchner 

El 3 de enero de 2006, la Argentina dejó de tener deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) 

concretando un pago anticipado de 9530 millones de dólares, un pasivo contraído entre enero y septiembre de 2001, con vencimientos programados hasta el 2009. Después del traumático año 2002, todos los índices eran favorables al Gobierno: estabilidad cambiaria ($ 3 a U$S 1), crecimiento continuo en las reservas internacionales, baja en los indicadores de desempleo y pobreza, etc. Las reservas del BCRA finalizaron ese año con un aumento de 4000 millones de dólares. Es decir, de 28 078 millones de dólares, las reservas del Banco Central descendieron a 18 580 millones y finalizaron el año con 32 037 millones. 

El 31 de enero de 2007 los Gobiernos de Argentina y España firmaron un acuerdo de reestructuración de la deuda, asociada al préstamo que España realizó en marzo de 2001, durante la XVI Cumbre Iberoamericana. La deuda ascendía a 982.5 millones de dólares y serían pagados en un plazo de 6 años y una tasa LIBOR de +140 puntos básicos.

Acuerdo con el Club de París (2014) 

En enero del año 2011 el monto adeudado con el Club de París rondaba los 9000 millones de dólares. Hernán Lorenzino, el secretario de Finanzas, junto con Amado Boudou encabezaban la comitiva, pero no se logró cerrar las negociaciones. Alrededor de la mitad de los compromisos impagos eran previos a 1983, fundamentalmente tomados entre la dictadura militar de Aramburu y la última dictadura cívico-militar (1976-1983). El 9 % de la deuda fue tomada durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, mientras que el 42 % restante se asumió durante los mandatos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Desde entonces Argentina realizó ocho intentos de renegociaciones hasta finalmente alcanzar este acuerdo. 

El 29 de mayo de 2014, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner consiguen un acuerdo para saldar la deuda con el Club de París en un plazo de cinco años. Axel Kicillof encabezó la delegación argentina, de la que también tomaron parte Pablo López (secretario de Finanzas) y Federico Thea (secretario legal y administrativo); Luis Briones (director de la Oficina Nacional de Crédito Público), Claudio Dal Din (director de Administración de la Deuda Pública), Hernán Lorenzino (jefe de la Unidad de Reestructuración de Deuda) y Adrián Cosentino (coordinador de la Unidad). Por el lado del Club de París lanegociación fue encabezada por el titular del foro multilateral, el francés Ramón Fernández. 

Se acordó que la deuda fuera cancelada a lo largo de los siguientes cinco años, con un desembolso inicial en efectivo por 1150 millones de dólares: un pago inicial en concepto de capital de 650 millones de dólares se realizará en julio de 2014 y los restantes 500 millones de dólares se entregarán en mayo de 2015. El acuerdo estableció un pago mínimo de 3 % que deberá afrontar Argentina por año y fijó un criterio de pagos adicionales en caso de incremento de las inversiones provenientes de los países miembros del Club. Si durante el plazo de cinco años, las inversiones adicionales fueran insuficientes para cubrir la deuda total, el país puede posponer los vencimientos hasta dos años. El esquema de pagos acordado reduce sensiblemente el costo financiero de esta deuda impaga, que pasa de una tasa promedio cercana al 7 % a una del 3%. Esta es la primera vez que un país de ingresos medios logra acordar la cancelación de su deuda con el Club en un plazo de cinco años y sin la intervención del FMI. 

[El acuerdo] es una especie de esfuerzo compartido. Es una forma de que los Gobiernos insten a las empresas a que generen inversiones en el país. Una vez que empecemos a pagar los primeros vencimientos, van a volver a habilitar las ventanillas para que esos países le presten a las empresas que quieran invertir en Argentina. Axel Kicillof 

El 28 de julio de 2014 Argentina pagó 642 millones de dólares al Club de París en un primer desembolso en concepto de capital adeudado tras el acuerdo firmado en mayo de ese año. 

Juicio de los fondos buitre 

Tras la suspensión de pagos del 2001, el país ofreció en 2005 y 2010 un canje de la deuda argentina a sus acreedores. En ambos canjes se reducían los montos y se diferían los pagos, lo que fue aceptado por el 93% de los tenedores de bonos. Dos fondos buitre, NML Capital Ltd. y EM Ltd., iniciaron una demanda ante el juzgado de Thomas Griesa en Nueva York para cobrar la deuda sin quitas. A ellos se sumó el fondo Elliott Associates de Paul Singer en 2011. En noviembre de 2012 Thomas Griesa emitió un fallo a favor de los fondos buitre y ordenó que Argentina debía pagar la totalidad de lo reclamado, —algo más de US$ 1.330 millones de dólares. Sin embargo poco después el fallo fue suspendido por la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Manhattan.

Mauricio Macri 

 

INGENIERO CIVIL

Ex presidente de la Nación Argentina, 10 de diciembre de 2015-10 de diciembre de 2019

 

Partido Justicialista (1989-2001)
Compromiso para el Cambio (2005-2008)
Propuesta Republicana (desde 2008)

 

Durante el gobierno de Mauricio Macri se produce el pago a los holdouts que habían quedado fuera de los canjes de 2005 y 2010. Además, el gobierno decide financiar el déficit fiscal de la administración pública con nueva emisión de deuda. Según datos del INDEC, la deuda externa creció un 76% entre entre finales del 2015 y de 2019. Luego de la crisis cambiaria de comienzos de 2018, la administración de Macri toma un préstamo por 50 mil millones de dólares con el FMI, el más grande de la historia del organismo.

Otra medida que impactó sobre la deuda pública fue el fin de las limitaciones para la compra de moneda extranjera, conocido popularmente como «cepo cambiario», que produjo una fuerte devaluación del peso. Esto generó un incremento de $40.000 millones en la deuda de las provincias, lo que representó un 20% del stock total de las mismas.

Pago a fondos buitres

El 31 de marzo de 2016 el congreso argentino deroga las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, permitiendo que el gobierno negocie un arreglo con los fondos buitre. El 26 de abril, Argentina pagó 9300 millones de dólares a los fondos buitre, con lo cual el juez Griesa levantó la medida cautelar que pesaba sobre el país.

El pago realizado representó un rendimiento de 1180 % respecto de su inversión inicial, y el país se hizo cargo además de los honorarios de los estudios legales que representaron a dichos fondos. El fiscal Federico Delgado calificó la operación como «el broche de oro de una gigantesca estafa al Estado nacional», y solicitó la indagatoria de algunos funcionarios. A lo largo de la investigación, se encontraron irregularidades tales como falta de informes que sustenten los montos demandados, acuerdos firmados a mano alzada, falta de individualización de los títulos incorporados y pagos mayores a lo acordado en las sentencias, entre otras observaciones. En diciembre de 2018 el fiscal Delgado solicitó la indagatoria de los funcionarios que actuaron en esta operación, por la comisión de los delitos de negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, y la posible comisión del delito de tráfico de influencias.

Según el diario británico Financial Times, para realizar pagos a los fondos buitre Argentina emitió para su pago la mayor suma de deuda para cualquier nación en desarrollo desde 1996, siendo el país que más se endeudó en el mundo desde entonces.

Poco después de cerrada la operación, se iniciaron nuevas demandas de tenedores de bonos, como los llamados fondos de “tercera generación”, una nueva tanda de fondos buitre con bonos que no ingresaron a los canjes de deuda de 2005 y 2010 y tampoco aceptaron en 2016 la propuesta de Mauricio Macri ante el juez de Nueva York. En noviembre de 2016 un nuevo fondo volvió a denunciar a la Argentina y nuevas demandas se presentaron con posterioridad. 

Aumento del endeudamiento

Cumplidos los primeros 11 meses bajo el gobierno de Mauricio Macri, el estado nacional, los estados provinciales y los bancos argentinos habían recibido US$40.000 millones en préstamos, con lo que la deuda pública quedaba en cerca de US$200.000 millones, lo que representaba casi el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

En menos de 2 años (entre diciembre de 2015 y junio de 2017) la deuda emitida por el gobierno argentino fue de casi 100 mil millones de dólares, iniciándose el tercer gran ciclo de endeudamiento argentino a un ritmo más veloz que el anterior comenzado con la dictadura militar de 1976, alcanzándo la cifra de 216.351 millones de dólares en diciembre de 2017. Datos posteriores a junio provisto por consultoras privadas llevan el total de la deuda bruta hasta los u$s 342.000 millones.

Hacia finales de marzo de 2019 la deuda externa bruta argentina superaba los 275 mil millones de dólares, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Si bien hubo una reducción de algo más de 2 mil millones de dólares respecto al valor de diciembre de 2018, ésta se originó en la variación del tipo de cambio, —devaluación de la moneda argentina respecto del dólar—, que produjo esa reducción del valor en dólares de la deuda emitida en pesos. En diciembre de 2018 la deuda pública total ascendía a más de 345 mil millones de dólares, lo que representaba el 90% del PIB. Para principios de 2019 la deuda argentina ya se acercaba al 97,7% del PBI del país siendo la más alta de la región, mientras que según los datos de la CEPAL el nivel de endeudamiento se acercaba a casi al 100% del PBIA mediados de agosto de 2019 la relación deuda pública / PIB alcanzó el 100,4 %, algo menos del doble de la relación que existía en 2015. El salto en la cotización del dólar posterior a las PASO fue explicado de diferentes maneras. El diario La Nación lo adjudicó a una respuesta del sistema financiero a las propuestas del candidato Alberto Fernández, ganador en las elecciones primarias. Mientras que el expresidente del BCRA, Martín Redrado, culpó al presidente Macri diciendo que dio la orden de «que el dólar se vaya a donde se tenga que ir de modo tal que los argentinos aprendan a quién votar».

Nueva deuda con el FMI

En 2017 el país volvió a autorizar las revisiones de su economía por parte del organismo, que en su evaluación establece que “la reducción del gasto público es esencial, especialmente en las áreas donde aumentó muy rápidamente en los últimos años, en particular los salarios, las pensiones y las transferencias sociales”.

A comienzos de 2018 el gobierno argentino atravesó una corrida cambiaria que causaría que el peso argentino perdiera la mitad de su valor en dólares. En mayo el presidente anunció públicamente que se recurriría al FMI:

Durante los dos primeros años tuvimos contexto favorable y eso hoy está cambiando. Está subiendo la tasa de interés, está subiendo el petróleo, entre otras variables que nosotros no manejamos. Somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo. […] Frente a esta nueva situación he decidido iniciar conversaciones con el FMI para que nos otorgue una línea de apoyo financiero.

Mauricio Macri

Un mes después se anunció el otorgamiento de un préstamo de 50.000 millones de dólares, el más grande de la historia del organismo y equivalente a un 11% del PBI de la Argentina en 2018. Apenas tres meses después se firmó un nuevo acuerdo con el FMI, donde se aumentó el préstamo a 57.100 millones de dólares, a los que se sumaron 5.650 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El eje de los requerimientos del FMI fue que el gobierno llegue al déficit primario cero en 2019, aunque en julio de 2019 aceptó cambiar las metas originales y desembolsar las sumas restantes.

La oposición consideró que debía ser el congreso quien aprobara la toma de deuda con el FMI de acuerdo con el artículo 75 los incisos 4 y 7 de la Constitución Nacional.  Sin embargo, el legislador oficialista Eduardo Amadeo hizo mención del artículo 60 de la ley 24156, que exceptúa al crédito con los organismos financieros internacionales de los que la Nación forma parte.

FMIgate

Esta sección es un extracto de FMIgate.

El FMIgate es una investigación judicial iniciada en Argentina en marzo de 2021, sobre un eventual acto de corrupción cometido mediante el acuerdo que el entonces presidente Mauricio Macri realizó con el Fondo Monetario Internacional el 7 de junio de 2018, por el cual el organismo internacional prestó a ese país una suma de 50.000 millones de dólares (luego ampliado a 57.000 millones), el más grande en la historia de esa organización, de la cual entregó 44.500 millones. El acuerdo ha sido señalado como un acto criminal, tanto por el modo en que fue tramitado sin cumplir los pasos legales, el uso que la administración Macri dio al dinero, no contemplado en el acuerdo y prohibido por el Estatuto del FMI, y por la omisión de analizar las condiciones de sustentabilidad y repago. Fueron imputados el expresidente Mauricio Macri, el exministro de Hacienda Nicolás Dujovne y los expresidentes del Banco CentralFederico SturzeneggerLuis Caputo y Guido Sandleris.

Durante el gobierno de Macri, la deuda externa (en dólares) pasó de 63.580 millones de dólares en diciembre de 2015 (14% del PBI) a 167.514 millones de dólares en junio de 2019 (40% del PBI), un aumento del 163% en términos nominales y del 185% en relación al PBI. Cerca de la mitad del incremento de la deuda externa (u$s 103.934) fue causado por el préstamo efectivamente entregado por el FMI (u$s 44.500).

La causa fue iniciada por la Oficina Anticorrupción y quedó radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5, bajo el número 3561/2019 y carátula «Macri, Mauricio y otros s/ defraudación por administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública». Las irregularidades del caso también son investigadas desde marzo de 2021, en forma independiente, por el Fondo Monetario Internacional.

En 2020, Mauricio Claver, quien fuere un alto miembro del equipo del presidente Donald Trump, reveló que el préstamo fue concedido por razones políticas y pese a la oposición de los gobiernos europeos, debido a la presión de Estados Unidos, con el objetivo de apoyar al gobierno de Macri y evitar que perdiera las elecciones de 2019.

En 2021 el presidente Alberto Fernández informó al Congreso Nacional que había ordenado de iniciar acciones criminales por tratarse «de la mayor administración fraudulenta y malversación de caudales públicos de la historia».

Alberto Ángel Fernández

 

ABOGADO

Ex presidente de la Nación Argentina, Desde el 10 de diciembre de 2019

 

Partido UNIR (1982-1983)
Partido Justicialista (desde 1983)

 

El 10 de diciembre durante su discurso de asunción como presidente de la nación Alberto Fernández señaló que “es imposible pagar la deuda externa si no hay crecimiento”. Fernandez nombra como Ministro de Economía a Martín Guzmán quien dedicó su trayectoria académica al tema de la resolución de crisis de deuda soberana bajo la dirección el Premio Nobel Joseph Stiglitz.

En enero de 2020, Guzmán anuncia el envío de un proyecto de ley al congreso para la reestructuración de la deuda externa del país. En febrero el FMI emite un documento donde señalan que la deuda es “insostenible” y piden a los acreedores una quita “apreciable”.

A principios de abril se postergó hasta 2021 el pago de intereses y capital de bonos en dólares con legislación argentina, lo que fue considerado por dos calificadoras de riesgo como cesación de pagos. El 21 de abril se produce la primera oferta formal del gobierno argentino. El 6 de mayo un grupo de 150 economistas, entre los que se encuentran Phelps y Stiglitz, apoyaron la propuesta argentina. Se producen una serie de rondas de negociación con los acreedores que se extienden hasta agosto.

 

El 31 de agosto se comunicó que el 93,5 % de los tenedores de bonos aceptaron la oferta del gobierno, lo que mediante las cláusulas de acción colectiva, significa que se reestructuró 99 % de la deuda emitida bajo legislación extranjera. La oferta final fue de US$54,8 por cada US$100 de valor nominal. Pocos días después se anunció la reestructuración de los bonos emitidos bajo ley argentina con una aceptación del 98

Investigaciones sobre la legalidad de la deuda

Cuando se produce el golpe militar del año 1976, el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz, integrante del
Consejo Asesor del Chase Manhattan Bank, prominente directivo de Acindar y de la Italo, pasó a constituirse como Ministro de Economía.


En lo que hace al endeudamiento de las empresas públicas, también se utilizaron procedimientos de ficción para endeudarlas, y así poder liquidarlas en el futuro, justificando su ineficiencia.


Para lograr tal propósito el Secretario de Programación Económica, durante la gestión de Martínez de Hoz, Dr. Guillermo Walter Klein, fijaba cada tres meses los cupos de endeudamiento que debían afrontar las empresas públicas, con prescindencia de sus reales necesidades financieras. Así se endeudaron la Comisión Nacional de Energía Atómica, Agua y Energía, YPF, Aerolíneas Argentinas, y una larga lista de empresas públicas más importantes, con matices verdaderamente escandalosos. Pero debemos consignar que era un endeudamiento nominal, porque los dólares iban a parar al Banco Central en todos los casos. Las empresas eran prestatarias del crédito externo, pero no eran usuarias ni usufructuarias de dicho crédito.


El FMI había solicitado entre 1976 y 1977 una serie de medidas entre las que figuraban que la Nación solo se podría endeudar con el aval del presidente del Banco Central, Adolfo Diz (exdirector del FMI), y de José Martínez de Hoz (ministro de Economía). Se solicitó además la eliminación de aranceles de importación, la reorganización del sistema financiero, la unificación de la nmoneda y la liberación del control de movimiento de capitales. Con la excusa de acumular divisas, Diz y Martínez de Hoz produjeron un descontrolado endeudamiento y en 1978 se declaró la inflación. El dólar barato, junto con la baja de aranceles, produjo un aumento de importaciones que afectó a la industria nacional y el crack bancario de los años ochenta fue resultado del mismo dólar barato, con el libre sistema financiero y una garantía estatal de los depósitos, que desataron especulaciones y diversos fraudes financieros. 


Durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), la deuda trepó hasta los 45 000 millones de dólares, un 364 %, con lo cual se pasó a tener una deuda per cápita de 1500 dólares. Ese período se caracterizó por su elevado índice de liquidez y sus bajas tasas de interés para préstamos internacionales, lo que propició la llegada de importantes corrientes de capitales a toda América Latina. La política económica durante este período estuvo signada por la apertura del mercado nacional a capitales extranjeros, la reducción del proteccionismo que había imperado

en las décadas anteriores y una liberalización del sector bancario. Además se dispuso una «tablita» cambiaria que definía el valor del peso durante los siguientes ocho meses. 


Esta combinación de medidas permitió el surgimiento de la popularmente conocida «bicicleta financiera», que consistía en aprovechar el diferencial que existía entre las tasas de interés locales e internacionales, factor generado por el retraso de la paridad cambiaria. De este modo, el negocio se basaba en solicitar créditos al exterior, cambiar las divisas ingresadas al tipo de cambio vigente (sobrevaluado), colocar ese dinero en el mercado financiero local (plazos fijos a altas tasas de interés) y finalmente reconvertir esos pesos nuevamente en divisas, lo cual arrojaba cuantiosas ganancias. A diferencia de otros países de la región, que destinaron parte del endeudamiento externo a profundizar sus procesos de industrialización, en la Argentina el crédito internacional se utilizó principalmente con fines especulativos.

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