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Prestigiosos científicos argentinos, ya retirados, y vinculados en su larga trayectoria a la Comisión Nacional de Energía Atómica, han firmado el siguiente manifiesto:

«Los abajo firmantes, ex investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), hemos trabajado durante decenas de años en la aplicación de técnicas nucleares con fines pacíficos. La Argentina, junto a los demás países de Latinoamérica y el Caribe, firmaron en el año 1967 el Tratado de Tlatelolco, sobre la proscripción de armas nucleares en la región.

La CNEA, en su extensa trayectoria, ha promovido y alentado el uso de materiales radioactivos con fines pacíficos, dentro del Programa de Átomos para la Paz. En este marco, se desarrollaron numerosos proyectos de investigación y uso de radioisótopos en medicina, veterinaria, agricultura, industria alimenticia, metalurgia, etc., así como la construcción de Centrales Nucleares.

Asimismo, nuestro país cuenta con tres Centros Atómicos, Institutos de Tecnología Nuclear para la formación de profesionales y técnicos, laboratorios varios, como el de Nanomedicina y el Centro de Protonterapia y Delegaciones Regionales para los recursos mineros de interés nuclear. La CNEA, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y la Nucleoeléctrica Argentina (NASA), son Instituciones Nucleares que conforman un trío tecnológico de proyección internacional.

Sin embargo, a raíz del conflicto bélico suscitado luego de la invasión de Ucrania por Rusia, el riesgo de una guerra nuclear, admitida como posibilidad por el propio Papa Francisco, entraña una grave amenaza a la humanidad por el peligro del uso de armas nucleares.

En un reciente informe, el Dr. Noé Altschuler, ex investigador de la CNEA, hace un detallado estudio sobre los daños que ocasionan las radiaciones en el ser humano cuando están expuestos por episodios nucleares o accidentes (Síndrome Agudo de Radiación).

EL RIESGO DE UNA GUERRA NUCLEAR ENTRAÑA UNA GRAVE AMENAZA A LA HUMANIDAD POR EL PELIGRO DEL USO DE ARMAS NUCLEARES.

Las consecuencias de una guerra nuclear serían inimaginables y los efectos de las radiaciones podrían acabar con la vida sobre la tierra. Por eso, queremos alertar a nuestros conciudadanos acerca de los riesgos que implicaría la utilización de armas nucleares en un conflicto como el que está teniendo lugar en Europa del Este.

Estamos orgullosos de pertenecer a un país alineado a un bloque de Naciones que adhieren al Programa de Átomos para la Paz y al Tratado de Tlatelolco, con vocación pacífica e identificados con la idea del desarme nuclear. Esto no significa desatender los sucesos mundiales, sus repercusiones y las consecuencias que puedan acarrear. Vivimos en un mundo globalizado y, por lo tanto, todos los acontecimientos tienen influencia, aún en los lugares más remotos.

Los abajo firmantes, nos enfrentamos con la obligación moral de advertir a la opinión pública, pero especialmente, a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), a los líderes de las potencias en conflicto, sobre el peligro del uso de armas nucleares.

Prestigiosos científicos argentinos, ya retirados, y vinculados en su larga trayectoria a la Comisión Nacional de Energía Atómica, han firmado el siguiente manifiesto:

«Los abajo firmantes, ex investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), hemos trabajado durante decenas de años en la aplicación de técnicas nucleares con fines pacíficos. La Argentina, junto a los demás países de Latinoamérica y el Caribe, firmaron en el año 1967 el Tratado de Tlatelolco, sobre la proscripción de armas nucleares en la región.

La CNEA, en su extensa trayectoria, ha promovido y alentado el uso de materiales radioactivos con fines pacíficos, dentro del Programa de Átomos para la Paz. En este marco, se desarrollaron numerosos proyectos de investigación y uso de radioisótopos en medicina, veterinaria, agricultura, industria alimenticia, metalurgia, etc., así como la construcción de Centrales Nucleares.

Asimismo, nuestro país cuenta con tres Centros Atómicos, Institutos de Tecnología Nuclear para la formación de profesionales y técnicos, laboratorios varios, como el de Nanomedicina y el Centro de Protonterapia y Delegaciones Regionales para los recursos mineros de interés nuclear. La CNEA, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y la Nucleoeléctrica Argentina (NASA), son Instituciones Nucleares que conforman un trío tecnológico de proyección internacional.

Sin embargo, a raíz del conflicto bélico suscitado luego de la invasión de Ucrania por Rusia, el riesgo de una guerra nuclear, admitida como posibilidad por el propio Papa Francisco, entraña una grave amenaza a la humanidad por el peligro del uso de armas nucleares.

En un reciente informe, el Dr. Noé Altschuler, ex investigador de la CNEA, hace un detallado estudio sobre los daños que ocasionan las radiaciones en el ser humano cuando están expuestos por episodios nucleares o accidentes (Síndrome Agudo de Radiación).

EL RIESGO DE UNA GUERRA NUCLEAR ENTRAÑA UNA GRAVE AMENAZA A LA HUMANIDAD POR EL PELIGRO DEL USO DE ARMAS NUCLEARES.

Las consecuencias de una guerra nuclear serían inimaginables y los efectos de las radiaciones podrían acabar con la vida sobre la tierra. Por eso, queremos alertar a nuestros conciudadanos acerca de los riesgos que implicaría la utilización de armas nucleares en un conflicto como el que está teniendo lugar en Europa del Este.

Estamos orgullosos de pertenecer a un país alineado a un bloque de Naciones que adhieren al Programa de Átomos para la Paz y al Tratado de Tlatelolco, con vocación pacífica e identificados con la idea del desarme nuclear. Esto no significa desatender los sucesos mundiales, sus repercusiones y las consecuencias que puedan acarrear. Vivimos en un mundo globalizado y, por lo tanto, todos los acontecimientos tienen influencia, aún en los lugares más remotos.

Los abajo firmantes, nos enfrentamos con la obligación moral de advertir a la opinión pública, pero especialmente, a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), a los líderes de las potencias en conflicto, sobre el peligro del uso de armas nucleares.

Omar Muzzio

By editor

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