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Como parte integrante de un proyecto de desvío de agua desde el sur hacia el norte, China ha iniciado las obras de construcción de un canal abierto de 870 millas (1.400 km), el mayor del mundo, informó el South China Morning Post (SCMP).

La ralentización de la actividad económica debida a la pandemia de coronavirus ha llevado al gobierno chino a gastar en proyectos a gran escala para estimular el crecimiento. El mes pasado, se informó de cómo el país había cuadruplicado sus planes de almacenamiento de energía hidroeléctrica después de haberlos expuesto hace sólo tres meses.

Sin embargo, el proyecto de desvío de agua entre el sur y el norte no es una iniciativa nueva, sino que lleva más de cinco décadas en marcha. El este y el sur de China tienen un excedente de agua, mientras que el noreste se enfrenta a una grave escasez. La idea del trasvase es hacer accesible el agua a las zonas áridas. Ha enviado 54.000 millones de metros cúbicos de agua del río Yangtze al norte de China desde 2014, cuando una parte del proyecto entró en funcionamiento.

El túnel de Yinjiangbuhan

En la nueva fase del proyecto, China pretende drenar el agua de la presa de las Tres Gargantas hacia el río Han, un afluente del río Yangtsé. El agua de la presa se enviará al embalse de Danjiangkou, en la parte baja del Han, a través del túnel de Yinjiangbuhan, un gran canal abierto.

En comparación con el Päijänne de Finlandia, que se extiende algo más de 74 millas (120 km), el túnel de Yinjiangbuhan se espera que se extienda a lo largo de 870 millas (1.400 km), y algunas de sus partes discurrirán a casi 3.300 pies (1.000 m) bajo tierra, en comparación con los 426 pies (130 m) que el túnel finlandés se adentra en el lecho rocoso.

Con un coste previsto de 60.000 millones de yuanes (8.900 millones de dólares), el túnel podría tardar hasta una década en construirse y, cuando esté terminado, llevará las aguas de la presa de las Tres Gargantas hasta Beijing. La construcción del mayor túnel del mundo también llevará a los ingenieros a través de algunos de los terrenos más difíciles conocidos por la humanidad. Altas presiones en rocas profundas, fallas activas y riesgos de inundación y calor excesivo son algunos de los retos para la realización del proyecto.

¿Cómo ayudará a China?

Además de ayudar a reactivar la economía, se espera que el proyecto convierta casi 290.000 millas cuadradas (570.000 km2) de terreno baldío, del tamaño de Chile, en tierra cultivable que se utilizará para cultivar trigo, arroz, maíz, judías y otros cultivos similares. Esto podría aumentar la producción anual de alimentos de China en 595 millones de toneladas (540 millones de toneladas), que es la misma cantidad de alimentos que produce actualmente Estados Unidos.

Con 727 millones de toneladas (660 millones de toneladas), la producción anual de alimentos de China es actualmente la mayor del mundo. Sin embargo, con una población de 1.400 millones de personas a las que alimentar, también importa 110 millones de toneladas de cereales al año, señala el SCMP en su informe. Con el aumento de la producción de alimentos, China podría convertirse en un exportador neto de alimentos en las próximas dos décadas.

Sin embargo, lo que aún se desconoce es el impacto medioambiental de esta monumental tarea. Al efecto de uno de los esfuerzos de ingeniería hídrica más importantes de la historia de la humanidad se sumarán las incertidumbres del cambio climático.

Omar Muzzio

By editor

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